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Fruta Y Deporte

Fruta y deporte

Practicar deporte aumenta nuestra calidad de vida y nos aporta una lista infinita de beneficios como la disminución de padecer obesidad o una enfermedad cardíaca, mejorar nuestra salud mental o ayudarnos a descansar por las noches. Sin embargo, si realizamos una actividad física de forma regular tenemos que cuidar también nuestra alimentación y asegurarnos que estamos siempre bien hidratados -especialmente en verano- para evitar un desajuste orgánico. Fruta y deporte deben ir cogidos de la mano.

Como podríamos hablarte de la dieta del deportista durante cinco post seguidos y no queremos aburrirte, vamos a centrarnos en las frutas.

La fruta estrella del deportista es sin duda el plátano. ¿Cuántas veces habéis visto a Rafa Nadal comiendo un plátano entre set y set? Y eso que se rumorea que de pequeño no le gustaban. Resulta que esta fruta, por su alto contenido en potasio e hidratos de carbono, te ayuda en la recuperación muscular.

El melón y la sandía están compuestas básicamente de agua, con lo que en verano pueden ser muy indicadas para comer después de la práctica deportiva. Además son diuréticas.

El membrillo también está incluido en la dieta deportiva, pero está pensado sobretodo para aquellas personas que practicáis deporte de larga duración, como podría ser el ciclismo. No se debe abusar de él ya que lleva mucho azúcar pero al mismo tiempo es una inyección de glucosa que te puede ir bien mientras pedaleas.

En general las fresas son apropiadas para un cuerpo acostumbrado a la realización de ejercicio por sus vitaminas y hierro, pero no son suficientes en cuanto a niveles de agua, por lo tanto es recomendable complementarlas con otras frutas como la sandía.

Por último, destacamos las uvas por ser limpiadoras de toxinas, diuréticas y también energéticas.

Como consejo general, te sugerimos que cuando salgas a practicar deporte lo hagas bien hidratado y después de haber comido algo. Como ya dijimos en el post Consejos para practicar deporte en verano, debes hidratarte continuamente aunque no tengas sed. La falta de líquido en tu organismo provocará que tu ritmo cardíaco aumente y como consecuencia te sentirás más cansado.

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